Drop alto vs drop bajo, ¿qué altura nos conviene más?

Drop: diferencia de grosor entre la suela en la zona del talón y la zona de los dedos. Drop alto o drop bajo, esa es la cuestión. Una elección que mantiene más en vilo a los corredores. El podólogo Albert Casas nos ayuda a dirimir nuestras dudas.

Por definición, según nos detalla el podólogo deportivo especializado en biomecánica Albert Casas, “el running es una actividad deportiva en la cual los tobillos y las articulaciones de los dedos de los pies realizan su principal movimiento en flexión y extensión”. Esto es, hacia arriba o hacia abajo. En este sentido, pues, cabe tener muy en cuenta que “los cambios de altura a nivel del drop modificarán los distintos grados de movimiento de dichas articulaciones”. A la práctica, todo ello afectará a la dinámica del resto del cuerpo. Por lo tanto, el nivel de drop que tengan las zapatillas escogidas afectará a todo el cuerpo.

Al más puro estilo shakesperiano, la pregunta del millón es elegir entre un drop alto o bien un drop bajo. Tal y como nos reconoce el experto consultado, de hecho, “esta cuestión lleva de cabeza a toda la comunidad científica del mundo podológico, médico y fisioterapéutico”. Más que abordarla, Casas opina que lo más esencial es tener en cuenta la especificidad de cada corredor. No hay que generalizar sobre un drop alto o drop bajo, sino, más bien, tener en cuenta el “tipo de drop que conviene más a cada corredor en concreto”. Llegados a este punto, el podólogo apunta que hay que guiarse por la “experiencia individual, la técnica de carrera, la disciplina que se practica, el historial de lesiones y la biomecánica”.

Generalmente: drop alto, más amortiguación. Drop bajo, menor amortiguación.

Los factores anteriormente mencionados determinan qué drop es mejor para cada individuo. Y Casas lanza un aviso a navegantes, hay que escuchar al experto: “si cuando no sabemos esquiar contratamos los servicios de un monitor, deberíamos hacer los mismo con la práctica del correr”. Además, añade, “todo corredor debería realizar una prueba de esfuerzo, un estudio biomecánico y escoger la zapatilla que mejor le vaya en función de sus características”.

En este sentido, hay que tener en cuenta que el peso es un factor esencial en esta selección y también el drop que ésta tenga: “a más peso, más quilos, y a más quilos más impacto sufrirá nuestro cuerpo”, como señala el podólogo. Históricamente las zapatillas más amortiguadas del mercado eran las que tenían también el drop más elevado. Eso sí, tal y como reconoce Casas, “en la gran mayoría de ocasiones sin saberlo”. Hoy en día, sin embargo, existen algunas zapatillas con gran amortiguación y un drop bajo (como, por ejemplo, las de la marca francesa Hoka).

drop1

Ventajas y desventajas

Teniendo en cuenta la singularidad de cada corredor que determina el uso de un drop u otro, sí podemos establecer una serie de características y puntos fuertes de cada elección. En este sentido, tal y como nos detalla el podólogo deportivo, el drop bajo permite una mayor técnica de carrera y refuerza la musculatura del pie. Como contrapartida, necesita de un proceso de adaptación y las zapatillas con esta diferencia escasa entre talón y puntera suelen ser muy técnicas. Es decir, para corredores más experimentados.

Por su parte, el drop alto suele estar presente en zapatillas menos técnicas (para gente menos experimentada, por consiguiente) y suelen tener más amortiguación (salvo alguna excepción, como la anteriormente explicada).

A partir de estas singularidades, que deberán ser tenidas muy en cuenta en el perfil que busca cadarunner, algunos estudios científicos recientes relacionan el drop bajo con la posibilidad de padecer más lesiones. Le cuestionamos sobre este extremo a nuestro podólogo. Albert Casas nos responde explícitamente. “Una de las características de las zapatillas con drop bajo es que nos permiten mejorar nuestra técnica de carrera, pero no se trata de un efecto inmediato, sino que requiere de un proceso de adaptación”. Y es precisamente durante esta transición donde se producen las citadas lesiones. Casas, además, nos aporta un dato demoledor: “hay estudios que proclaman que sólo el 24% de las personas que calzan zapatillas con drop bajo tienen una buena técnica de carrera”. En este punto es donde está el quid de la cuestión.

Teniendo en cuenta esto, no es de extrañar, pues, los reiterados anuncios de transición que hacen todos los gurús y defensores del minimalismo y, por lo tanto, de un drop bajo. No se puede cambiar nuestra forma de correr de un día para otro. Requiere un proceso de adaptación, lento, paciente.

Casas es taxativo, afirmando que “no se puede pasar de un drop de 12 milímetros a uno de 0 y pretender hacer los mismos quilómetros, ya que con toda seguridad tendremos más probabilidades de sufrir sobrecargas y lesiones”. Y aboga, como decíamos, por un “proceso progresivo que incluya reforzar y preparar la musculatura específica que tendrá que trabajar más que antes”.

Paralelamente, aconseja disminuir progresivamente el drop que tengan nuestras zapatillas, aunque eso suponga tener que rascarse un poco más el bolsillo. Recordemos que existen zapatillas de drop 0 hasta 12mm.

Para resumir esta cuestión de las lesiones relacionadas con un drop bajo, Casas considera que se debe poner el foco en otro punto: “hay que pensar qué uso vamos a dar a nuestras zapatillas y sin son adecuadas para nosotros”. Y nos pone un ejemplo concreto. Una persona que acaba de iniciarse en el mundo del running y pesa 100 quilos, no debería optar por una zapatilla minimalista. Y el podólogo lanza una cuestión al aire, con respuesta evidente: “si esta persona se lesiona después de 10 días corriendo, ¿la culpa será de la zapatilla o bien del mal uso que se le ha dado?”.

¿El minimalismo, operación de marketing?

Algunas marcas que han apostado decididamente por el minimalismo presentan esta opción como la combinación perfecta bajo el prisma de unos beneficios saludables para el corredor. El natural running tiene, a día de hoy, sus detractores y defensores. Y algunas marcas también han entrado en este debate. El problema viene cuando se anuncian, a bombo y platillo, “unos beneficios para el cuerpo que no están basados en ningún estudio científico concreto”, remarca el podólogo Albert Casas. Bien al contrario, algunas marcas como Asics, Brooks o Altra están ampliando su elenco de modelos con zapatillas con “una clara inspiración maximalista con el lema de que reúnen lo mejor de ambos mundos: un drop bajo que nos permite una mejor postura a la hora de correr y una amortiguación adecuada que nos proteja de los impactos”. Como vemos, pues, algunas compañías van más allá de la cuestión drop alto vs drop bajo e intentan combinar ambas características con modelos más parecidos al natural running, pero sin dejar de lado una amortiguación importante que no sea tan lesiva para las articulaciones del corredor.

¿El tipo de drop que tenga nuestra zapatilla debe variar si corremos por asfalto o por montaña?

Le transmitimos nuestra duda al podólogo Albert Casas. Es obvio que cuando corremos por asfalto el pavimento es más o menos constante, liso y sin desniveles acentuados. Por el contrario, cuando pisamos terreno montañoso, hay subidas, bajadas, piedras, ramas, troncos, etc. En definitiva, inclinaciones del terreno que dificultan, la estabilidad de nuestra carrera. Teniendo en cuenta esto, en palabras del experto, “la gran dificultad de la montaña es mantener una buena técnica de carrera cuando hay subidas o bajadas, o pasamos por tramos muy técnicos como senderos”. Consecuentemente, “subiendo o bajando trabajan distintos grupos musculares y, en subidas o bajadas constantes, hay más probabilidad de sobrecargas musculares”.

Así pues, en primer lugar, a la hora de escoger una zapatilla para asfalto o para montaña, como ya se ha comentado, deberemos tener en cuenta nuestra especificidad como corredor. Tras un análisis pormenorizado de nuestra carrera, escoger la zapatilla que más se adapte a nosotros y que mezcle sensaciones positivas con amortiguación. En función de cada uno, la elección tendrá un drop más alto o más bajo. Un hecho que, a día de hoy, ya no está reñido con una buena amortiguación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *